Música en Mexico

 

La música Mexicana es resultado del cruce que se dio entre las costumbres europea, americana y africana, entre otras. La música mexicana es muy variada y encierra diversos géneros producidos por la región geográfica de proveniencia y por las diferentes épocas de desarrollo.

Muchas de las canciones más afamadas y populares de México son distinguidas en todo el mundo, aunque el principio mexicano de esas obras en ocasiones no es claro para quien no está contextualizado con la cultura mexicana. Ciertos ejemplos de canciones mexicanas reconocidas más allá de las fronteras del país son: "Bésame Mucho", "Cucurrucucú Paloma", "Amor, Amor, Amor", "Solamente una vez", "Somos novios", "Guadalajara", "El Rey", "Amorcito Corazón" y algunas más. Se componen de varios tipos de instrumentos musicales (algunos poco usados) de origen indígena (huehuetl, teponaztli) o mestizo (guitarrón, marimba). Por otra parte de la música folclorica Mexicana, nacieron nuevas vertientes tales como:

 



Arte

Teniendo en cuenta que la idea fundamental es poder establecer una relación entre los distintos países visitados y la relación de estos con las impresiones de la otredad. Una de las manifestaciones artísticas que refleja lo anterior, es el movimiento artístico llamado Muralismo. Lo anterior, teniendo en cuenta que este movimiento que se generó a mediados del siglo XX en México, se caracteriza por tener un fin político, que fue pensado como un método de enseñanza, que se daba en los lugares públicos a los que acudian todo tipo de personas de diferentes clases sociales. "Trabajaban sobre una superficie de hormigón (concreto) o sobre la fachada de un edificio. Los temas que relataban o retrataban lo que estaba pasando en el país políticamente. Los murales de Diego Rivera hablaban en especial de la revolución". Aquel hombre que se mencionó anteriormente fue el esposo de la artísta Frida Calo, quien a su vez fue una renombrada pintora de este país.

Según la escritora Silvia Barra, las obras de Diego Rivera, "respetando la bidimensionalidad del muro, Rivera sugiere los volúmenes mediante el valor de los tonos y una gran habilidad para hacer jugar los planos entre sí. En síntesis, la obra del artista capta las raíces más profundas del alma mexicana con sus singulares y dramáticos contrastes de luces y sombras, de alegrías y dolores, de fastuosidad y pobreza, de grandezas y miserias, con una inclaudicable pasión redentora, al servicio de la elevación de un noble pueblo que supo liberarse de ominosas tiranías".

Dato curioso!

Al mismo tiempo que este pintor llevaba el arte a las calles, manejando un lenguaje sencillo con una intensión social, desarrolló actividad docente en su país, y reunió una grandiosa colección de arte popular mexicano.

 

El baile típico

Dentro de las muestras artísticas de un país el baile hace parte importante del mismo, pues refleja no solo su música, sino que además la vestimenta, los adornos y la estructura del baile, requiere de forma para cobrar vida y pasar a ser un punto característico de una regíon. A continuación, mencionaré y describiré, bailes típicos de este país, utilizando la ayuda de páginas encargadas de mostrar y señalar aspectos de los mismos, donde lo dividen según la zona o región del mismo.

Estados del norte

De los estados del norte hallamos descripciones que estudian los bailes regionales de Zacatecas, Nuevo León y Tamaulipas.

Zacatecas: Las piezas de esta zona generalmente están mezcladas por varios sones, realizados con violín y tambora. Expresiones de estos  son el jarabe y las cuadrillas; Las cuadrillas se bailan tanto en Zacatecas como en Durango y es un ritmo creado en el siglo XVIII para bailarse en salón. En este trabajo se incluyen dos piezas: las Cuadrillas del Valparaíso y El baile de Mexicapan, que tiene la tradición del corrido, género distintivamente norteño y que está agnado con el poema de Vamos al baile de Mexicapan, de Severo Amador Sandoval.

En Nuevo León no existe una cultura indígena persistente, es por esto que la danza de esta región tiene una marcada influencia de las costumbres españolas. La sociedad del siglo XIX era cerrada y aristocrática; bailaban pavanas, gallardas, zarabanas, chaconas, vascas y valonas, géneros importados de las cortes europeas. Los tipos más comunes del baile neolonés también tienen ese origen y son la redova, el chotis y la polka; tres fragmentos muy característicos: La varsoviana (pieza de tipo aristocrática que se acostumbraba en los salones neoloneses del siglo XIX y comienzos del XX), Los tecolotes (un jarabe neolonés) y El mesquitón (un huapango que hace lucir el zapateado de las parejas).

Tamaulipas tiene costumbres bailables bien precisas. En la parte norte se baila música norteña. Está representada en este caso por coreografías que intentan mostrar lo más representativo de esta tradición: Las panchitas, El gallito, La rosita (polka) y El circo, cuyas melodías carecen de letra. En la parte centro-sur existen dos tipos de pasos: en el centro, la picota (con las piezas siempre acompañados por el tambor y el clarinete) y en el sur el huapango (palabra que significa “sobre el tablado”) que es el baile típico de la región Huasteca.

 

Veracruz

Veracruz pertenece, en su parte norte, a la región Huasteca y por lo tanto el baile de la zona es el huapango, costumbre que comparte, como hemos visto, con Tamaulipas. Cuatro representaciones son: Xochipitzáhuatl (una danza de casamiento), Las copaleras (su nombre deriva del copal que cada danzante lleva en un incensario), El caballito (tiene por temática la actividad equina) y La presumida (se cree que la autoría de la ejecución dancística es de Camilo Guzmán, en la puesta las mujeres portan una botella en la cabeza y con ella demuestran el dominio del zapateado; el baile está acompañado por una canción interpretada por voces masculinas).

Por otra parte, en el sur, es también territorio del Sotavento. Aquí el son tiene características exclusivas, su rítmica está colindante a los ritmos africanos. El instrumento trascendental de este género es el arpa. Algunos ejemplos son, La rama (se da en el ámbito de una procesión navideña, en general no se baila, la música y el canto lo caracterizan); La bruja (uno de los sones más conocidos, su letra es de perfil lúdico); El palomo (baile de galanteo en que se representa a un bailarín que pretende conquistar a su paloma); El borracho (personaje que a pesar de su estado baila con destreza); El butaquita (se refiere al butaque, pedazo de madera que sirve de asiento para mecerse; este baile se acompaña con arpa), y por último, la pieza más conocida, La bamba (con trescientos años de antigüedad, cuenta con más de doscientas versiones, su letra inicia con la conocida tonada: “Para bailar la bamba se necesita una poca de gracia…”).

 

Jalisco y Michoacán

En el occidente del país encontramos los estados de Jalisco y Michoacán, cada uno de ellos con características muy individuales.

En Jalisco también se baila el son, cuyo origen es español; el género se desarrolló durante la Colonia y se consolidó a lo largo del XIX. La característica principal del son de Jalisco es la utilización del mariachi, tradición compartida con los estados de Colima y Nayarit. Algunos de sus bailes típicos son: La negra (en el que se describe el cortejo, su canto apunta al varón haciendo galantería); Las alazanas (un baile efectuado solamente por bailarinas, sin canto); El pasacalles (una coreografía basada en la letra de la lírica, nuevamente un baile de galanteo), y la muy conocida pieza El jarabe tapatío (beneficiario del jarabe ranchero, que personifica el cortejo de un pollo hacia la polla).

Ahora en Michoacán, su riqueza musical y del baile se da en un ambiente festivo. Algunos bailes típicos son: El jarabe michoacano, La danza de los viejtos y la Danza de los Paloteros.

Centro

En el centro del país encontramos quizá la mayor influencia del baile de las tradiciones indígenas. En Morelos la música, el canto y el baile están enérgicamente unidos en ritos aún vivos. La música propia de la región es la de banda. Ejemplos de la integración entre las bandas y el baile se pueden apreciar en la danza Xochipitzáhuatl (flor menudita), también conocida como la “danza de cintas o cordeles”, y la Danza de los tecomates. El vestuario que se usa para su representación está compuesto por taparrabos, pectorales, máscaras, tocados, racimos de “huesos de frailes” y coronas que caracterizan la tradición indígena.

Los bailes regionales aztecas, desarrollados en la capital del país, antiguamente la capital del imperio azteca. La música que sigue este tipo de bailables está interpretada con instrumentos prehispánicos, como el huéhuetl y el teponaztli. La colección El baile regional aporta el cuadro azteca que representa la fiesta de la cosecha y que está concebido como un continuo de danzas en las que la sacerdotisa de la fertilidad está siempre presente: Xiconen, Danza ritual del fuego, Centéotl y la Danza guerrera de la muerte integran una sola ceremonia relacionada con la cosecha y con la fiesta del maíz, alimento sagrado entre los aztecas.

Sureste

Finalmente, en la región sureste llegamos a los bailables de los estados de Yucatán y Chiapas.Yucatán posee una tradición musical y dancística muy rica inscrita en sus raíces indígenas. En las fiestas tradicionales que se hacían en las haciendas se bailaban jarandas, jarabes, danzas o bailables mestizos. Hoy en día la jaranda es el baile típico de la península. En el estado de Chiapas se tiene como instrumento principal la marimba. La clasificación actual de los bailes de Chiapas refleja la polarización de su sociedad; por un lado existen danzas ligadas a las fiestas indígenas y por otro las que representan los bailes mestizos de siglo XIX.